Damos porque Dios nos dio primero

Dios es dador. Él nos da toda provisión esencial, como el alimento que comemos, y la capacidad para ser productivos en la vida. Debido a Su profundo amor por nosotros, Dios nos dio el regalo supremo de vida eterna con Él mediante el regalo de su Hijo.

 

Nuestra iglesia está comprometida con modelar este espíritu de generosidad, y una de las maneras primarias de hacerlo es regresando nuestros diezmos a Dios y ofrendando con un corazón alegre.  

Damos dinero porque es un elemento clave de nuestra adoración a Dios. La Biblia nos da buenas razones para dar:

  • me hace más parecido a Dios, quien es dador [Juan 3:16]

  • me acerca más a Dios, porque dice dónde está mi corazón [Mateo 6:21]

  • es el antídoto del materialismo [1 Timoteo 6:16-17]

  • fortalece mi fe [Mal. 3:10]

  • contribuye al bien común [1 Timoteo 6:18-19]

  • me bendice de vuelta [Lucas 6:38]

¿A dónde va el dinero?

DIEZMOS Y OFRENDAS

Como congregación, la Iglesia Wesleyana de Guaynabo invierte la mayor parte de su ingreso en  alcanzar y servir a la gente en la comunidad. El  dinero restante se utiliza para pagar los costos operativos, compensar el personal, y proveer suministros.

 

EXPANSIÓN DEL RECINTO

Contribuciones para la expansión del recinto van dirigidas al desarrollo y expansión de las instalaciones físicas.

 

COMPASIÓN

Contribuciones al fondo de compasión son usadas para el apoyo de ayuda a individuos y familias en crisis.

 

RENDICIÓN DE CUENTAS

Nuestra iglesia local está afiliada a la Iglesia Wesleyana, y nuestros pastores son licenciados u ordenados bajo su autoridad espiritual.  

 

La Iglesia Wesleyana de Guaynabo tiene un equipo de administración –electo por los miembros de la iglesia—que velan los asuntos financieros. Los recursos son administrados usando como guía un presupuesto aprobado por la congregación anualmente, el cual está alineado con el plan de crecimiento de la iglesia.

 

Un comité de auditoría, compuesto por miembros de la iglesia con experiencia profesional en contabilidad (incluyendo como mínimo un contador público autorizado) auditan anualmente las finanzas.

 

Periódicamente, la iglesia es auditada externamente por una firma de contadores públicos autorizados.

 

Copias del presupuesto están disponibles para los miembros de la iglesia en la oficina, la cual puede acceder por email: info@iwdg.org

¿Qué es un diezmo y qué es una ofrenda?

“Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh Señor, y este es tu reino. Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas. La riqueza y el honor sólo vienen de ti, porque tú gobiernas todo. El poder y la fuerza están en tus manos, y según tu criterio la gente llega a ser poderosa y recibe fuerzas." 1 Crónicas 29:11b-12 (NTV)

 

Dios es dueño de todos los recursos que tenemos. Nosotros no somos los dueños, sino solo administradores de lo que Dios nos ha confiado en la vida. Todo lo que tenemos, o esperamos tener, proviene de Dios.

 

“El diezmo de todo producto del campo, ya sea grano de los sembrados o fruto de los árboles, pertenece al Señor, pues le está consagrado.” Levítico 27:30 (NVI)

 

El diezmo es un término matemático que significa literalmente 10 por ciento. Diezmar, o dar el 10 por ciento de tu ingreso, no es meramente dar algo a Dios. Es dar de vuelta algo que le pertenece a Dios—la décima parte de todo lo que nos ha dado.

 

“El propósito del diezmo es enseñarte a poner siempre a Dios primero en tu vida.” Deuteronomio 14:23 (BAD)

 

La Biblia dice que el diezmo es un recordatorio que Dios siempre suple a nuestra vida, y que es Señor de mi vida financiera.

 

“Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10 (NVI)

 

Dios usa el diezmo para multiplicar beneficios para el bien común. Su idea es bendecir exponencialmente a través de su pueblo. El desafío para todo creyente es diezmar; el compromiso de Dios es bendecir al que lo hace.

 

“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello.” Mateo 23:23 (NVI)

 

Jesús expresó que debemos diezmar sin descuidar la justicia, la misericordia y la fidelidad.

 

Cualquier cantidad de dinero sobre el 10 por ciento es considerado una ofrenda. Este tipo de dar, en la Biblia, es por encima del diezmo y debe darse con alegría.